
El ojo Humano: El ojo humano es un órgano fotorreceptor, cuya función, consiste en recibir los rayos luminosos procedentes de los objetos presentes en el mundo exterior y transformarlos en impulsos eléctricos que son conducidos al centro nervioso de la visión en el cerebro. El ojo necesita de cierto período de adaptación para pasar de una intensidad luminosa correspondiente a la luz del día. Este periodo de adaptación se encuentra en relación con una estructura muy sensible: la Retina
Telescopio: Los telescopios son, después del ojo humano, los instrumentos más usados en la práctica de Astronomía. Se dividen en:
Refractores: El funcionamiento de este telescopio, se basa en la refracción
la luz emitida por el objeto.

Reflectores: Este telescopio consta de un tubo, y de un espejo que hace las funciones de objetivo y que puede ser parabólico, hiperbólico o esférico.

Catadióptricos: La característica fundamental de este tipo de telescopios es que es una combinación de los dos sistemas anteriores. La luz llega al espejo primario, desviado por una lente correctora, que ayuda a compensar o minimizar la aberración esférica y de coma que genera el espejo. Los telescopios catadióptricos más utilizados son:


